La memoria de la Troupe Ateniense la volvimos a escuchar en un apartamento de miniatura de la calle Zabala casi Reconquista, en la Ciudad Vieja de Montevideo.
En abril de 1993, desde las páginas de La Gaceta de Pocitos, fuimos a buscar precisamente una de esas historias conmovedoras del pasado montevideano. La pregunta estaba allí, escrita en el título: “Casi olvidado… ¿Estás ahí, ‘Calito’?” No era solamente una entrevista. Era una operación de rescate contra el olvido. Porque detrás de aquel hombre al que fuimos a buscar estaba una parte de la historia cultural de Montevideo: la extraordinaria Troupe Ateniense, aquella agrupación que había convertido el humor, la música, la parodia y la observación de la sociedad en una verdadera forma de arte. Y casi siete décadas después de sus primeros escenarios, todavía quedaba una voz capaz de contar cómo había sido aquello desde adentro.
#TENGOCALLE/ Desde la frontera Rivera Livramento EDUARDO MÉRICA para DIARIO URUGUAY.

MONTEVIDEO SE REÍA DE SÍ MISMO
La Troupe Ateniense nació en 1922, cuando un grupo de estudiantes vinculados a la Facultad de Derecho decidió transformar la primavera montevideana en espectáculo. El nombre no venía de la antigua Atenas. Venía del Club Atenas, institución deportiva montevideana de la que formaban parte algunos de aquellos jóvenes. Pero aquellos estudiantes hicieron algo mucho más grande que formar un conjunto artístico. Inventaron una manera de mirar a Montevideo. La ciudad, sus personajes, sus costumbres, sus modas, sus políticos, sus acontecimientos y hasta sus propias contradicciones podían convertirse en materia de humor.
La Troupe no necesitaba solemnidad. Necesitaba imaginación. Y la tuvo. Sus espectáculos mezclaban escenas cómicas, música, parodia y sátira. Sus integrantes —todos hombres en aquella primera época— incluso recurrían al travestismo como recurso escénico. Era una Montevideo que podía reírse de sí misma. Y eso, quizás, sea una de las mayores formas de libertad.

DEL TEATRO SOLÍS A BUENOS AIRES
La historia comenzó con “¿Estás ahí, Montevideo?”, obra que abrió el camino de aquella aventura. Después llegarían títulos que quedaron asociados para siempre a la memoria cultural montevideana: “Tut-Ankh-Amon”, “Oh, les sauvages”, “El Maharajá de Akadhejala”, “Romeo y Julieta”, “Los tres mosqueteros”, “Ñandutí” y “Centenariola”. La repercusión fue enorme.
La Troupe llegó incluso a Buenos Aires, donde sus presentaciones tuvieron gran éxito. Y detrás de aquel fenómeno aparecieron nombres que después serían gigantes de la cultura uruguaya.
Ramón Collazo.
Víctor Soliño.
Roberto Fontaina.
Juan Antonio Collazo.
Gerardo Matos Rodríguez. Y tantos otros. La Troupe fue, en cierto modo, una cantera extraordinaria de músicos, escritores, periodistas, empresarios y artistas. No solamente hacía reír. Fabricaba cultura.
EL TANGO TAMBIÉN PASÓ POR AHÍ
Hay una razón adicional para entender la dimensión histórica de aquellos muchachos. Parte de la historia del tango uruguayo también pasó por la Troupe. De aquel universo surgieron o estuvieron vinculados algunos de los nombres que después dejarían canciones inmortales.
“Garufa”.
“Niño bien”.
“Mama, yo quiero un novio”.
“Pato”.
“Adiós mi barrio”.
La Troupe y el tango se cruzaron permanentemente. Y allí aparece una figura fundamental: Ramón “Loro” Collazo, uno de los grandes animadores de aquella experiencia. Pero también aparece un Montevideo entero.
El Montevideo de los cafés. El Montevideo de los teatros. El Montevideo que caminaba por 18 de Julio. El Montevideo que esperaba la primavera. El Montevideo que podía convertir una noticia, un personaje o una costumbre en una carcajada colectiva.

Y EN 1930 LLEGÓ “CENTENARIOLA”
La Troupe también tuvo una relación extraordinariamente fuerte con el deporte y con la identidad nacional. En 1930, cuando Uruguay acababa de conquistar el primer Campeonato Mundial de fútbol de la historia, los atenienses volvieron a escena con “Centenariola”.
El espectáculo se estrenó en el Teatro Solís el 14 de agosto de 1930. Fueron catorce funciones. Todas con una respuesta extraordinaria del público. El 27 de agosto cayó el telón. Y aquella primera Troupe Ateniense terminó su recorrido teatral. Pero no terminó su historia. Comenzó su leyenda.
POR ESO BUSCAMOS A “CALITO”
Y aquí vuelve aquella página de La Gaceta de Pocitos. Porque en 1993 no quisimos conformarnos con leer libros ni repetir nombres. Fuimos a buscar a uno de los protagonistas. La fotografía publicada en aquella página lo muestra junto a otros integrantes de la legendaria agrupación. Y debajo aparece una identificación que hoy adquiere un valor enorme: “La legendaria ‘Troupe Ateniense’: ‘Calito’ es el cuarto desde la izquierda.” Entonces comprendemos qué era realmente aquella nota.
Era una conversación entre dos tiempos. De un lado, un periodista de 1993 intentando recuperar una memoria. Del otro, un hombre que había vivido parte de aquella historia. Y detrás de ambos, una ciudad que estaba empezando a olvidar. TREINTA AÑOS DESPUÉS, LA PREGUNTA SIGUE VIGENTE. Lo extraordinario es que aquella pregunta de 1993 no perdió actualidad. “¿Estás ahí, Calito?”
Hoy podríamos formularla de otra manera: ¿Estás ahí, Montevideo? ¿Seguís recordando? ¿Seguís sabiendo quiénes fueron aquellos hombres que hicieron del humor una forma de interpretar la sociedad? ¿Seguís reconociendo a Ramón Collazo, a Víctor Soliño, a Roberto Fontaina, a Juan Antonio Collazo, a Matos Rodríguez y a tantos otros? Porque una sociedad no pierde su memoria solamente cuando desaparecen sus protagonistas. La pierde cuando deja de preguntar por ellos. Y eso es exactamente lo que aquella página de La Gaceta hizo en 1993. Preguntó. Buscó. Rescató.
AHORA EL ARCHIVO HABLA
Por eso esta vieja página vuelve hoy a la luz. No como una simple fotografía amarillenta. No como una curiosidad de hemeroteca. No como una nota firmada hace más de treinta años. Vuelve como documento. Porque allí está el periodismo de una época. Está la mirada nuestra. Está la voz de un protagonista. Está la fotografía de una generación. Está la historia de la Troupe Ateniense. Y está, sobre todo, una idea que sigue siendo profundamente actual: el periodista también tiene la obligación de pelear contra el olvido.
La Troupe Ateniense desapareció de los escenarios hace muchas décadas. Pero sus canciones sobrevivieron. Sus personajes sobrevivieron. Su humor sobrevivió. Su manera de mirar Montevideo sobrevivió. Y ahora, gracias a un archivo guardado durante tantos años, su voz vuelve a aparecer.
Eso es ARCHIVOCES. No solamente recuperar papeles. Recuperar voces. No solamente mostrar páginas viejas. Hacer que vuelvan a hablar. Y aquella pregunta que escribimos en 1993 vuelve a tener sentido tres décadas después:
“¿ESTÁS AHÍ, CALITO?”
La respuesta está en esta página. Y ahora, también, en Diario Uruguay.
ARCHIVOCES — PÁGINAS AMARILLAS DE DIARIO URUGUAY
Porque hay historias que el tiempo puede amarillear, pero no debería borrar.