Las ligas. Los clubes. Los dirigentes. Los jugadores. Las familias. Los pueblos. Y también, por supuesto, los medios de comunicación que durante décadas han contado la historia de un fútbol que muchas veces no tiene cámaras nacionales esperando en la puerta. Por eso la pregunta es inevitable: ¿Representar al Interior es hablar del Interior solamente cuando conviene?

“ESTE CANARIO SERÁ LA VOZ DEL FÚTBOL DEL INTERIOR”

Lo más llamativo de todo es que no estamos hablando de alguien que nunca hizo grandes promesas. Todo lo contrario. Cuando Eduardo Mosegui fue designado para integrar el Ejecutivo de la AUF, sus palabras fueron contundentes. Prometió que sería “la voz del fútbol del Interior”.

Dijo que iba a defender los derechos de los clubes. Que iba a cuidar a los jóvenes del Interior. Que iba a ir a Montevideo a cambiar cosas. Que iba a generar incomodidad. Que iba a “molestar”. Que no se bajaría. Que iba a reivindicar cada derecho. Sus palabras fueron fuertes. Y hasta necesarias.

Porque durante décadas el Interior ha reclamado precisamente eso: una voz fuerte en los lugares donde se toman las grandes decisiones del fútbol uruguayo. Pero una voz no puede convertirse en eco. Y una representación no puede ser una silla silenciosa. Mucho menos cuando los propios dirigentes del oficialismo de OFI comienzan a formular cuestionamientos públicos.

LA BOMBA LA ENCENDIÓ JAVIER PINTOS

Y aquí aparece un dato político imposible de ignorar. No fue DIARIO URUGUAY. No fue un periodista crítico del actual gobierno. No fue un dirigente opositor. La crítica salió de la propia estructura que durante estos años ha gobernado la Organización del Fútbol del Interior.

Durante su visita a Rivera, frente a los clubes del fútbol riverense, el actual consejero del Ejecutivo de OFI, Javier Pintos, lanzó una declaración que debería obligar a una reflexión inmediata. Según lo expresado públicamente por Pintos: “Creo que una vez sola escuché a nuestro representante de OFI en AUF, que vino a decir algo y nada más… Si a ustedes les parece que eso está bien”. Y no se quedó allí. Porque luego planteó otra cuestión de enorme gravedad institucional: “Y después otra cosa, salir a hacer campaña, un representante de OFI que está representando a todas las ligas es otra cosa que no corresponde”.

La referencia fue clara. Pintos estaba hablando de Eduardo Mosegui. Y entonces la discusión cambia de dimensión. Porque si un integrante del actual oficialismo cuestiona públicamente la escasa presencia o participación del representante de OFI en la AUF, y además cuestiona su eventual participación en una campaña electoral, ya no estamos frente a una crítica periodística aislada. Estamos frente a un debate político e institucional dentro del propio fútbol del Interior.

¿REPRESENTANTE DE TODOS O JUGADOR DE UNA CAMPAÑA?

Ese es el punto. El representante de OFI en la AUF no representa a una agrupación. No representa a un candidato. No representa a una confederación. No representa a un sector electoral. Representa a toda la OFI.

Y la OFI está integrada por ligas y clubes con diferentes posiciones. Por dirigentes que votarán diferente. Por quienes apoyarán a un candidato y por quienes apoyarán al otro. Por eso, cuando se está a las puertas de una elección, la prudencia institucional debería ser una obligación. Porque la representación colectiva no puede confundirse con la actividad partidaria interna.

Si Mosegui tiene una posición personal, tiene derecho a tenerla. Si simpatiza con determinado proyecto, también. Pero la pregunta institucional sigue intacta: ¿Hasta dónde puede involucrarse electoralmente alguien que ocupa una representación que pertenece a todas las ligas del fútbol del Interior? Esa respuesta no puede quedar escondida detrás del silencio.

LA HISTORIA DE 2022 TAMBIÉN VUELVE A LA MESA

Y como si todo esto fuera poco, la actual campaña electoral vuelve a traer recuerdos que todavía provocan malestar en varias regiones del país. Particularmente en el Litoral y en el Norte. Porque, según el relato y las críticas que durante estos años han circulado entre dirigentes de esas zonas, antes del Congreso Electoral de OFI de 2022 se aseguraba que determinados dirigentes no aspiraban a determinados cargos. Sin embargo, la historia posterior fue otra.

Hoy, además, el escenario vuelve a poner nombres conocidos sobre la mesa. Y existe la posibilidad de que, si Gustavo Bares resulta electo presidente de OFI, Eduardo Mosegui continúe en su representación dentro de la estructura de la AUF hasta 2030. Ese dato, naturalmente, aumenta la necesidad de transparencia. Porque cuando se discute quién gobernará OFI, también se está discutiendo quiénes ocuparán los espacios de poder y representación que la organización tiene dentro del fútbol uruguayo. Nada de esto es menor.

¿DÓNDE ESTÁ LA VOZ QUE IBA A MOLESTAR?

En abril de 2023, Eduardo Mosegui decía que iba a la AUF a cumplir una tarea que “molesta”. Que probablemente tendría choques. Que defendería los derechos del Interior. Que sería intenso. Que recorrería el país. Que no permitiría que se avasallaran los intereses de quienes están lejos de Montevideo. Palabras importantes. Pero en política institucional —y el fútbol uruguayo es profundamente político en sus estructuras— las palabras tienen una fecha de vencimiento si no se transforman en hechos.

Porque hoy el Interior necesita saber.

¿Cuántas veces habló su representante cuando los intereses de OFI estuvieron en discusión?

¿Qué posiciones defendió?

¿Qué informes entregó a las ligas?

¿Qué batallas dio?

¿Cuáles ganó?

¿Cuáles perdió?

¿Cuándo informó públicamente de esas derrotas?

¿Qué dice sobre la relación actual entre OFI y AUF?

¿Qué piensa de las denuncias y críticas que hoy recorren al fútbol del Interior?

¿Y por qué Diario Uruguay, después de insistir durante años, no ha logrado obtener una respuesta?

No estamos pidiendo privilegios. No estamos reclamando amistad. Estamos haciendo periodismo. Y estamos intentando entrevistar a quien ocupa un lugar de representación del fútbol del Interior.

LA PRENSA DEL INTERIOR TAMBIÉN ES INTERIOR

Hay algo que debe quedar claro. El fútbol del Interior no termina en las oficinas de una liga. Ni comienza en una sesión de Consejo Ejecutivo.

El fútbol del Interior también está en quienes recorren kilómetros para cubrir un partido. En las radios de los pueblos. En los portales digitales. En los periodistas que muchas veces trabajan sin grandes recursos, pero sostienen la memoria deportiva de sus comunidades. Por eso resulta particularmente doloroso que un representante que habla de defender al Interior pueda encontrar tiempo para dialogar con medios nacionales o montevideanos, pero que un medio del propio Interior, como DIARIO URUGUAY, no logre ser atendido.

No es una cuestión personal. Es una cuestión de coherencia. Porque no se puede reivindicar permanentemente al Interior y, al mismo tiempo, darle la espalda a una parte de la prensa que trabaja desde el Interior.

LA COPA, LA AUF Y LA GRAN CONTRADICCIÓN

Mosegui ha realizado declaraciones públicas defendiendo la importancia de OFI dentro de la estructura del fútbol uruguayo. Incluso ha sostenido frases tan contundentes como: “Sin equipos de OFI no existe la Copa AUF Uruguay”. Y tiene razón en algo fundamental.

Sin el Interior, el fútbol uruguayo pierde territorio. Pierde clubes. Pierde jugadores. Pierde identidad. Pierde miles de familias. Pero entonces aparece la contradicción. Si OFI es tan importante… Si los clubes del Interior son fundamentales… Si hay que defender su dignidad… Si la representación en la AUF debe ser fuerte…

¿Por qué esa voz parece tan difícil de encontrar cuando el periodismo del Interior quiere hacerle preguntas?

NO ES UNA ENTREVISTA: ES UNA RENDICIÓN DE CUENTAS

Y quizás aquí está la clave. Diario Uruguay no está reclamando una entrevista para obtener una foto. No estamos buscando una declaración decorativa. Lo que queremos es que el representante del fútbol del Interior explique su gestión. Porque representar significa, también, rendir cuentas.

¿A quién? A quienes representa. Y en una democracia institucional, la prensa cumple precisamente esa función: preguntar. Preguntar no es atacar. Preguntar no es agraviar. Preguntar no es amenazar. Preguntar es periodismo. Y responder, cuando se ocupa una representación institucional, debería ser parte de la responsabilidad del cargo.

EL INTERIOR NO PUEDE SEGUIR SIENDO UNA CONSIGNA

La elección de OFI se aproxima. Y, una vez más, se habla de autonomía. De independencia. De federalismo. De defender al Interior. De fortalecer a las ligas. De recuperar la dignidad institucional. Son palabras enormes. Pero las instituciones se miden cuando esas palabras deben convertirse en hechos.

Por eso, antes de decidir quién conducirá la OFI, las ligas y los clubes deberían preguntarse también: ¿Quiénes nos representan realmente? ¿Quién habla cuando el Interior necesita una voz? ¿Quién pelea? ¿Quién informa? ¿Quién rinde cuentas? ¿Quién escucha? ¿Y quién, simplemente, guarda silencio?

Porque si la representación del fútbol del Interior en la AUF se transforma en un cargo distante de las ligas, de los clubes y de su propia prensa, entonces habrá que volver a discutir todo. Hasta el significado de la palabra representante.

LA PELOTA ESTÁ DEL OTRO LADO

Eduardo Mosegui tiene todo el derecho a responder. Y Diario Uruguay vuelve a dejar abierta la puerta. Como la ha dejado durante estos cuatro años. Queremos conocer su versión. Queremos escuchar su balance. Queremos saber qué hizo por el fútbol del Interior. Qué logró. Qué no logró. Qué piensa de las críticas de Javier Pintos. Qué lugar entiende que debe ocupar un representante de OFI en una campaña electoral.

Y, sobre todo, queremos hacerle una pregunta sencilla: ¿Se siente realmente la voz del fútbol del Interior dentro de la AUF? Porque hoy, en la recta final hacia una elección que puede definir el futuro de la Organización del Fútbol del Interior, el silencio también habla. Y a veces habla demasiado.

EL FÚTBOL DEL INTERIOR MERECE RESPUESTAS.

LAS LIGAS MERECEN SABER QUIÉN LAS REPRESENTA.

Y LA PRENSA DEL INTERIOR TIENE EL DERECHO —Y LA OBLIGACIÓN— DE PREGUNTAR.

Diario Uruguay seguirá preguntando.
Porque el silencio puede ser una elección. Pero nunca debería ser la única respuesta de quien ocupa un cargo para representar a todos.

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