Rumbo a las elecciones de la OFI, la “alta política” del fútbol puede terminar sepultando los principios: El mismo Gustavo Bares, hoy candidato a la presidencia de la Organización del Fútbol del Interior, el que le arrancó por derecho el cargo de vicepresidente de OFI a los riverenses; ahora sería votado por la dirigencia actual…
Cada cuatro años una institución no solamente vota un nombre. Vota una historia. Vota una conducta. Vota una memoria. Y, sobre todo, vota qué está dispuesta a perdonar en nombre de una conveniencia política. Por eso, lo que hoy se estaría gestando en la Liga de Fútbol de Rivera merece ser observado con enorme atención. La versión que circula en los ámbitos dirigenciales sostiene que la actual conducción de la Liga estaría dispuesta a respaldar, de cara a las elecciones de la Organización del Fútbol del Interior, a un dirigente que —según los antecedentes que deberán ser documentados y confrontados— habría perjudicado hace cuatro años los intereses políticos de quienes hoy podrían terminar votándolo. Si eso finalmente ocurre, la pregunta deja de ser solamente deportiva. ¿Cómo puede una institución votar a quien ayer consideró que la había traicionado? Y aquí aparece una expresión brutal, pero políticamente inevitable:

LA OFI REAL/OPINIÓN desde la frontera Rivera Livramento / EDUARDO MÉRICA para DIARIO URUGUAY
CUANDO LAS VÍCTIMAS VOTAN A SU PROPIO VERDUGO
No se trata de negar el derecho de nadie a cambiar de opinión. Tampoco de convertir una elección deportiva en una guerra personal. Se trata de algo mucho más profundo: la coherencia institucional. Porque si cuatro años atrás hubo un acuerdo, una palabra empeñada, una expectativa política o una maniobra que terminó perjudicando a Rivera, la sociedad futbolística tiene derecho a conocer qué cambió desde entonces.
¿Qué ocurrió? ¿Quién pidió explicaciones? ¿Quién las recibió? ¿Hubo una autocrítica? ¿Se reparó aquello que se considera una traición? ¿O simplemente el tiempo hizo desaparecer la memoria?
La política deportiva tiene una particularidad: los dirigentes pasan, pero los archivos quedan. Y la historia también.

EL PROBLEMA NO ES PERDONAR. ES OLVIDAR SIN EXPLICAR.
Una institución puede perdonar. Puede reconciliarse. Puede modificar una estrategia. Puede incluso apoyar mañana a quien enfrentó ayer. Pero cuando eso sucede, existe una obligación mínima frente a los clubes que representa: explicar por qué. Porque el voto de un dirigente no es propiedad privada. Es una representación. Y cuando una Liga decide sobre el futuro de la OFI, no está votando solamente por una persona. Está tomando posición sobre el modelo de conducción que pretende para el fútbol del interior.
Las elecciones de OFI están previstas para el 19 de setiembre de 2026, en un escenario en el que la Confederación del Litoral Norte ya ha mostrado dificultades para alcanzar una posición común. Rivera, junto a Artigas, Salto, Paysandú y Tacuarembó, integra ese espacio regional. Por eso cada voto adquiere un peso que trasciende a una persona.

¿Y LAS ELECCIONES DE RIVERA?
Hay otra pregunta que comienza a instalarse. La actual directiva de la Liga Departamental de Fútbol de Rivera tiene una responsabilidad institucional que no debería confundirse con la campaña electoral de la OFI.
Si corresponde llamar a elecciones de la Liga, ese proceso debe realizarse de acuerdo con el estatuto y las normas vigentes, con claridad y sin que la definición de la próxima conducción quede subordinada a intereses electorales externos. Porque una cosa es conducir una institución. Otra es utilizar los últimos días de una conducción para intervenir en una elección que determinará el futuro de otra organización. Y si existiera una demora deliberada —algo que por ahora debe ser considerado una acusación y no un hecho probado—, la explicación tendría que ser pública, documental y contundente.
No alcanza con decir que “así son los tiempos”. Los tiempos institucionales tienen reglas. Y las reglas tienen responsables.
EL FÚTBOL TAMBIÉN TIENE MEMORIA
Rivera tiene una historia centenaria dentro del fútbol del interior. La Liga fue fundada en 1913 y forma parte de la estructura del Litoral Norte de OFI. No estamos hablando, entonces, de una organización improvisada ni de una institución sin historia.
Estamos hablando de una Liga que durante décadas tuvo dirigentes, clubes, selecciones y hombres que defendieron posiciones políticas frente a OFI y frente a Montevideo.
Los archivos muestran que las disputas por acuerdos, representatividad y poder dentro del fútbol del interior no son nuevas. Incluso la prensa riverense documentó históricamente episodios en los que acuerdos políticos para conducir OFI terminaron quebrándose y dejando heridas dentro de las propias confederaciones. Por eso resulta tan peligroso que la memoria sea utilizada solamente cuando conviene.
La memoria institucional no puede ser selectiva.
EL “PRAGMATISMO” COMO EXCUSA
La explicación más sencilla seguramente será el pragmatismo. “Hay que negociar”. “Hay que estar con quien tiene posibilidades”. “Hay que conseguir cosas para Rivera”. “Hay que pensar en el futuro”. Todo eso puede ser políticamente válido. Pero hay una frontera que las instituciones deberían cuidar: la frontera entre negociar y renunciar a los principios.
Si alguien perjudicó a Rivera ayer, habrá que explicar por qué hoy merece confianza. Si hubo una traición, habrá que explicar por qué quedó atrás. Si hubo un acuerdo roto, habrá que contar quién lo rompió. Y si finalmente la conclusión es que aquel episodio fue superado, habrá que decirlo públicamente. Eso no debilita a una directiva. Por el contrario. La fortalece.

PERIODISTAS EN RED Y DIARIO URUGUAY PREPARAN LOS ARCHIVOS
Por estas horas, PERIODISTAS EN RED y DIARIO URUGUAY trabajan en la reconstrucción documental de esta historia. No para fabricar enemigos. No para condenar anticipadamente a nadie. Y mucho menos para sustituir a los clubes en su derecho soberano de votar.
El objetivo es otro: poner los documentos arriba de la mesa. Actas. Notas. Declaraciones. Acuerdos. Antecedentes. Votaciones. Fechas. Nombres. Y las palabras que alguna vez fueron pronunciadas cuando aquellos protagonistas ocupaban otros lugares en el tablero del fútbol.
Porque cuando se discute el futuro de OFI, la memoria no puede quedar afuera de la sala.
LA PREGUNTA QUE QUEDA FLOTANDO
Si finalmente la Liga de Rivera vota a quien cuatro años atrás habría perjudicado sus propios intereses políticos, la pregunta quedará instalada mucho más allá del resultado electoral:
¿Cambió la realidad o cambiaron los intereses? Y esa respuesta no corresponde darla a un periodista. Corresponde darla a los dirigentes. A los clubes. A quienes tienen la responsabilidad de levantar la mano. Porque un voto dura un segundo. Pero sus consecuencias pueden durar cuatro años. Y quizá mucho más.
Si este escenario finalmente se confirma, Rivera tendrá que explicar por qué. No ante un periodista. No ante un candidato. No ante una confederación. Ante su propia historia. Porque el fútbol del interior puede negociar muchas cosas. Pero hay algo que no debería negociar jamás:
LA MEMORIA.
PERIODISTAS EN RED — LA VERDAD NOS UNE
DIARIO URUGUAY — Periodismo desde el interior
ESCENAS DEL AÑO 2022 DE LA CONFEDERACIÓN DE FÚTBOL DEL LITORAL NORTE EN RIVERA
Walter Martínez, Liga Salteña de Fútbol: “¿Cuál es el objetivo que están buscando los dos candidatos (Scarpa y Sosa)? Si el objetivo es ser presidente o trabajar por el fútbol del interior. Porque está muy claro: que nos estamos peleando por cargos. Nosotros tenemos una mala experiencia con el tema de los acuerdos. De pronto… nosotros tenemos que demostrarles a los demás cómo se trabaja y no pelearnos…”