Plaza Venancio Flores de Rivera se llenó de juegos, risas, regalos y solidaridad en una gran jornada organizada para las familias de Rivera y Livramento.

Hay tardes que terminan cuando cae el sol. Y hay otras que quedan guardadas en la memoria. El domingo 9 de agosto, la Plaza Venancio Flores se transformó en un enorme escenario de alegría. Más de 700 niños, acompañados por sus familias, llegaron para compartir una jornada donde hubo juegos, regalos, música, animación y, sobre todo, ganas de pasarla bien. Fue una verdadera fiesta de la frontera. Durante horas, la plaza se llenó de chicos corriendo, familias compartiendo y sonrisas que aparecían en cada rincón. La propuesta tuvo ese ingrediente que hace diferentes a las celebraciones destinadas a los más pequeños: la posibilidad de que todos se sientan protagonistas. Y detrás de esta enorme convocatoria estuvo el Rotary Club Rivera Fortín, con una presencia especialmente destacada de su nueva presidenta, Olga Sánchez Llamosa, quien asumió el desafío de llevar adelante una institución con una fuerte vocación de servicio hacia la comunidad.



CUANDO SERVIR TAMBIÉN ES JUGAR

La animación estuvo a cargo del querido Tribi Mendoza, que puso ritmo, humor y energía a una tarde que parecía no querer terminar. Pero la fiesta tuvo además un componente solidario que merece ser contado.

Nepal Free Shop realizó la donación de una bicicleta para ser sorteada, mientras que el Núcleo Binacional aportó una torta para una rifa cuya recaudación será destinada al CTI Neonatal del Hospital de Rivera. Así, detrás de cada juego y cada regalo apareció algo todavía más importante: la solidaridad. Porque cuando una comunidad se reúne para celebrar a sus niños y al mismo tiempo piensa en quienes necesitan ayuda, la fiesta adquiere otro significado.

OLGA SÁNCHEZ: UNA VOZ PARA LOS MÁS CHICOS

En medio de esa celebración, Diario Uruguay y Periodistas en Red Asociados se sumaron a la jornada para contar lo que estaba sucediendo y rescatar una figura que comienza una nueva etapa dentro del movimiento rotario de Rivera.

Olga Sánchez Llamosa habló de Rotary, pero lo hizo con palabras que perfectamente pueden ser entendidas por un niño. Compartir. Ayudar. Ser buenos amigos. Dar una mano. Pensar en los demás. Son palabras sencillas, pero detrás de ellas existe una filosofía enorme. Y quizás esa sea una de las mejores maneras de explicar qué significa el servicio: hacer algo por los demás sin esperar nada a cambio.

UNA FRONTERA QUE SE FESTEJA JUNTOS

Rivera y Santana do Livramento tienen algo que pocas ciudades del mundo pueden mostrar: una frontera que muchas veces parece desaparecer. En la plaza no hubo dos fiestas. Hubo una sola.

Los niños fueron los grandes protagonistas y las familias acompañaron una celebración que volvió a demostrar que la frontera también puede ser un lugar de encuentro, amistad y solidaridad.

ROTARY Y LOS NIÑOS

El trabajo de Rotary con la infancia tiene una larga historia y diferentes programas vinculados con la salud, la educación, la prevención y el desarrollo de valores. Desde campañas de vacunación y acciones de salud materno-infantil hasta proyectos educativos y espacios de participación para niños y jóvenes, la idea central es siempre la misma: ayudar a construir comunidades mejores.

Entre esas propuestas aparecen los RotaKids, destinados a niños de aproximadamente 6 a 13 años, donde los valores de amistad, compañerismo y servicio se aprenden jugando. Y quizás allí esté la verdadera enseñanza de esta jornada. Que ayudar no tiene que ser aburrido. Que compartir puede ser divertido. Que ser solidario también puede significar cantar, jugar, reírse y pasar una tarde inolvidable.


LA FIESTA TERMINÓ. EL MENSAJE QUEDÓ.

Cuando finalmente llegó la hora de volver a casa, la Plaza Venancio Flores comenzó a recuperar lentamente su silencio. Pero quedaron las imágenes. Los regalos. Las fotos. Las risas. Las familias. Y, sobre todo, una certeza: más de 700 niños vivieron una tarde que seguramente recordarán durante mucho tiempo.

El Rotary Club Rivera Fortín puso organización y compromiso. Olga Sánchez Llamosa puso liderazgo y presencia. El Tribi Mendoza puso alegría. Los comercios y organizaciones pusieron solidaridad. Y los niños hicieron el resto. Porque cuando una plaza se llena de chicos, la ciudad parece rejuvenecer. Y cuando esos chicos aprenden que compartir, ayudar y ser buenos amigos también es una forma de cambiar el mundo, entonces la fiesta deja de ser solamente una fiesta: Se convierte en una semilla.

DIARIO URUGUAY | PERIODISTAS EN RED ASOCIADOS

Contar también es acompañar. Y esta vez, la noticia tenía más de 700 sonrisas. Que se repita.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *