Cómo Gustavo Bares construyó su influencia en la OFI desde 2010 y por qué su eventual regreso vuelve a dividir al fútbol del interior de Uruguay.

Para entender por qué la candidatura de Gustavo Bares genera adhesiones y resistencias, no alcanza con mirar la campaña electoral. Hay que retroceder más de una década, cuando comenzó a consolidarse una forma de hacer política dentro del fútbol del interior que aún hoy condiciona el presente de la institución. Desde comienzos de la década de 2010, Bares fue construyendo una sólida estructura de poder desde la Confederación de Fútbol del Sur. Con una intensa actividad política y una fuerte presencia en los congresos de la OFI, su sector pasó a ocupar un lugar central en las decisiones estratégicas del organismo. Su primera presidencia dejó una marca profunda. Para sus partidarios, representó un período de modernización e inserción del interior en los grandes debates del fútbol uruguayo. Para sus críticos, significó el inicio de una creciente concentración del poder político dentro de la Organización de Fútbol del Interior.

El episodio que todavía divide opiniones ocurrió en 2018.

En medio de la crisis institucional que atravesaba la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), la FIFA resolvió intervenir la entidad. La OFI, presidida entonces por Gustavo Bares, expresó públicamente su respaldo a esa intervención y defendió la necesidad de una reforma institucional que ampliara la representación de los distintos sectores del fútbol uruguayo. Aquella decisión modificó para siempre el mapa político del fútbol nacional.

Con la posterior reforma estatutaria, la OFI obtuvo representación permanente en el Congreso de la AUF y pasó a contar con votos propios (9) en la elección de las autoridades de la asociación. Sin embargo, la forma en que se tomó aquella decisión continúa siendo motivo de controversia entre dirigentes del interior. Algunos sostienen que el respaldo a la intervención respondió al mandato político que la OFI venía construyendo desde años anteriores para integrarse plenamente a la nueva estructura de la AUF. Otros cuestionan que una determinación de semejante trascendencia debió haber contado con una discusión y una resolución específica del Congreso de la organización. Ese debate nunca terminó. Simplemente quedó suspendido. Hoy vuelve con fuerza.

La candidatura de Gustavo Bares reabre todas aquellas discusiones que parecían archivadas.

¿Debe continuar el mismo modelo político que ha predominado durante los últimos años? ¿O llegó el momento de una renovación institucional? Más allá de los nombres, esa parece ser la verdadera elección. También es evidente que durante estos años se consolidó una relación política e institucional mucho más estrecha entre la OFI y la AUF, fruto de la reforma estatutaria y de los nuevos mecanismos de representación. Ese acercamiento es valorado positivamente por algunos dirigentes, mientras que otros consideran que la OFI debe reforzar su autonomía y su capacidad de decisión.

En este escenario aparecen las distintas candidaturas con visiones diferentes sobre el futuro de la organización. Lo que nadie puede discutir es que Gustavo Bares sigue siendo uno de los dirigentes más influyentes que ha tenido la OFI en las últimas décadas. Su figura continúa generando apoyos importantes y críticas profundas. Por eso la elección de 2026 trasciende a una persona.

Se vota un modelo de conducción. Se vota una manera de relacionarse con la AUF. Se vota el equilibrio entre continuidad y renovación. Y, sobre todo, se vota qué tipo de OFI quiere construir el fútbol del interior para los próximos años.

La historia dirá si este congreso electoral que se aproxima en Durazno representa la continuidad de un ciclo político iniciado hace más de quince años o el comienzo de una nueva etapa para la organización que representa a miles de clubes, ligas y futbolistas del interior del país.

La voz de Jorge Méndez vuelve a sacudir al fútbol del interior en un Podcast Exclusivo de Diario Uruguay

La conversación que Diario Uruguay y Periodistas en Red mantuvieron con el entrenador rochense Jorge Méndez pertenece a esa categoría. Porque Méndez no habla para ganar una elección. No busca un cargo. No integra listas. No pretende quedar bien con nadie. Habla porque siente que todavía le debe una verdad al fútbol del interior. Y cuando habla, lo hace sin rodeos. Su mirada sobre la gestión de Gustavo Bares al frente de la Organización del Fútbol del Interior es una de las más críticas que se han escuchado en los últimos años. No es un cuestionamiento improvisado ni una reacción de campaña. Es el pensamiento de un hombre que recorrió canchas, vestuarios y ligas, que conoce desde adentro la realidad del interior y que decidió poner su nombre detrás de cada una de sus palabras.

Eso le otorga un valor especial. Porque hoy, cuando abundan los silencios estratégicos y los discursos calculados, Jorge Méndez elige el camino más difícil: el de la coherencia. Y la coherencia tiene memoria. Por eso cada uno de sus conceptos queda registrado en el archivo audiovisual de Diario Uruguay, para que mañana nadie pueda decir que nunca lo dijo o que cambió de opinión según soplara el viento político.

Ese es el verdadero valor de un podcast periodístico. No registrar un instante. Registrar una época.

Escuchar a Jorge Méndez es comprender que el fútbol del interior también necesita voces independientes, capaces de discutir el rumbo de sus instituciones sin depender de favores, promesas o alineamientos circunstanciales. Su crítica no nace del resentimiento. Nace de una convicción.

La convicción de que la OFI debe representar primero a las ligas, a los clubes, a los futbolistas y a los miles de voluntarios que sostienen cada fin de semana el fútbol del interior. Esa idea atraviesa toda la entrevista. No hay estridencias. Hay argumentos. No hay descalificaciones personales. Hay una lectura política y deportiva de los últimos años de conducción. Y precisamente por eso sus palabras invitan a pensar.

En tiempos donde muchas declaraciones duran apenas el tiempo de una publicación en redes sociales, Diario Uruguay decidió construir algo diferente: un archivo permanente de la memoria del deporte uruguayo.

Cada podcast es un testimonio. Cada entrevista es una pieza documental. Cada protagonista deja su versión de la historia para que las futuras generaciones puedan comprender cómo se discutía el destino del fútbol del interior en estos años decisivos. Jorge Méndez es uno de esos protagonistas. Sus días en el fútbol jamás lo entregaron al desconcierto. Al contrario. Lo fortalecieron en sus convicciones. Sigue creyendo que el fútbol puede ser una herramienta de crecimiento colectivo y que las instituciones deben estar por encima de los nombres propios. Por eso sus finales nunca son previsibles. Porque no acomoda su discurso según el auditorio. Dice lo mismo hoy que ayer. Y probablemente lo dirá mañana. Esa es la diferencia entre una opinión pasajera y un testimonio que resiste el paso del tiempo.

En Diario Uruguay esas voces no se pierden. Se conservan. Se documentan. Se transforman en patrimonio del deporte del interior. Porque la historia no la escriben únicamente los que ganan elecciones. También la escriben quienes, con independencia y firmeza, se animan a decir lo que piensan cuando el silencio parece ser el camino más cómodo.

Revisión de fondos: La entidad del interior también exigió transparencia y una revisión profunda del uso de los fondos del programa Forward de la FIFA

Respaldo oficial: La OFI emitió un comunicado en agosto de 2018 donde apoyó de forma expresa la medida tomada por la FIFA.

Representación democrática: Bares indicó que la medida apuntaba a lograr una representación justa y democrática de todos los estamentos del fútbol uruguayo.

Crítica al fútbol profesional: El dirigente señaló que los clubes profesionales habían estirado demasiado la cuerda y eran responsables de la crisis institucional desatada en la AUF.

Nuevos requisitos de idoneidad: Se implementaron exámenes de control transparentes y obligatorios de la FIFA y la Conmebol para cualquier candidato que aspire a la presidencia de la AUF

Instalación de un Comité de Regularización: Se desplazó de inmediato a las autoridades interinas de la AUF. El comité asumió el control administrativo, actuando como comisión electoral.

Creación del Congreso de la AUF: Reemplazó a la antigua Asamblea de Clubes como el máximo órgano soberano. Amplió drásticamente el padrón de votantes para incluir de forma equitativa a nuevos actores del fútbol.

Ingreso formal de la OFI: La Organización del Fútbol del Interior (OFI) obtuvo representación política directa y permanente. Pasó a tener múltiples votos dentro del Congreso para elegir al presidente de la asociación.

Inclusión de los jugadores: El colectivo de futbolistas profesionales organizados logró voz y voto directo en el Congreso. Esto rompió el histórico control exclusivo que ejercían los presidentes de los clubes.

Diversificación de estamentos: Se sumaron con personería y representación formal el fútbol femenino, el fútbol sala, el fútbol playa, los árbitros y los entrenadores.

El Impacto Político de la “Firma Automática”

Repercusiones y Presiones Internas Contra Bares

Presiones para rendir cuentas en el Congreso: En medio de un clima enrarecido y cargado de desconfianza, varios dirigentes exigieron llamar a un Congreso urgente para que el Ejecutivo diera explicaciones sobre las verdaderas razones de la firma en la sede de la AUDAF junto a Diego Lugano.

Malestar de los sectores tradicionales: El bloque de dirigentes más conservadores de la OFI vio con profundo desagrado que su presidente se alineara en una mesa con los jugadores profesionales y los árbitros. Consideraban que esa alianza estratégica vulneraba la histórica independencia del fútbol del interior frente a los intereses de la capital.

El salvavidas de las Confederaciones: Para evitar una destitución o un quiebre total, Bares tuvo que activar intensas negociaciones políticas. Días después de la firma, las cuatro Confederaciones de la OFI se reunieron de urgencia y emitieron un comunicado de respaldo. El argumento para blindarlo fue que sus acciones estaban “amparadas por lo resuelto en el Congreso de San José de 2015”, cerrando filas corporativamente bajo la premisa de resguardar la unidad institucional.

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