Llegó a nuestra manos el histórico documento de 1958 que rescata el primer partido jugado en Colonia del Sacramento y por ende el primero jugado en el Uruguay; y devuelve a la memoria uno de los capítulos más extraordinarios del deporte nacional
ANTES DE LAS GLORIAS… HUBO UN PRIMER SILBATAZO
Colonia del Sacramento fue el escenario donde comenzó la historia del Baby Fútbol uruguayo
Hay momentos que cambian la historia sin que nadie lo advierta. No hay cámaras de televisión. No existen las redes sociales. Apenas un puñado de vecinos, algunos dirigentes visionarios, padres orgullosos y decenas de niños con los ojos iluminados por un sueño. Así nació el baby fútbol. Y el viejo facsímil del periódico coloniense de 1958, rescatado después de casi siete décadas, no es solamente una página amarillenta. Es un documento fundacional. Es la fotografía escrita del instante exacto en que Colonia del Sacramento comenzó a construir uno de los movimientos deportivos y sociales más importantes que conocería el Uruguay. Aquella tarde no se disputó simplemente un partido. Se inauguró una manera diferente de entender el fútbol. Mientras los mayores discutían campeonatos, reglamentos y rivalidades, un grupo de niños empezó a descubrir que el fútbol también podía ser escuela, amistad, disciplina y pertenencia. Sin saberlo, estaban inaugurando un fenómeno que décadas después reuniría a cientos de miles de niños en cada rincón del país.

TENGOCALLE /Desde Colonia del Sacramento EDUARDO MÉRICA para DIARIO URUGUAY.
El cronista (Elbio DiBenedetto) de aquel diario describía el encuentro con la sencillez propia de la época, pero entre sus líneas puede leerse mucho más que el resultado de un partido. Puede sentirse el entusiasmo de una comunidad. La ilusión de los padres. La dedicación silenciosa de dirigentes que trabajaban sin esperar reconocimientos. Y la felicidad de niños que, por primera vez, encontraban un lugar propio dentro del deporte.

En aquellos años nadie imaginaba que el baby fútbol terminaría siendo la mayor cantera de futbolistas del Uruguay. De esas pequeñas canchas saldrían campeones de América, campeones del mundo, ídolos populares y futbolistas capaces de representar al país en los escenarios más importantes del planeta. Pero antes de todo eso hubo un comienzo. Y ese comienzo también tuvo acento coloniense. Las fotografías ya no existen. Muchas camisetas desaparecieron. Algunos de aquellos protagonistas ya no están. Sin embargo, la memoria permanece viva gracias a documentos como este, que permiten reconstruir el nacimiento de una verdadera revolución deportiva.
Porque el baby fútbol nunca fue solamente fútbol. Fue integración. Fue educación. Fue barrio. Fue familia. Fue la primera camiseta que muchos vistieron con orgullo. Fue el primer gol que un padre celebró abrazando a su hijo. Fue la primera enseñanza sobre el respeto al rival. Fue el primer sueño de miles de niños.
Hoy, cuando el baby fútbol uruguayo continúa siendo una referencia internacional por su capacidad formativa, resulta imprescindible volver la mirada hacia aquellos pioneros. Hombres que organizaron campeonatos cuando no existían recursos. Que marcaron las canchas con cal. Que levantaron arcos de madera. Que lavaban camisetas. Que vendían rifas para comprar una pelota. Que construyeron una obra gigantesca sin imaginar la dimensión histórica que alcanzaría.
Por eso, rescatar este ejemplar del periódico coloniense de 1958 es mucho más que un ejercicio periodístico. Es un acto de justicia histórica. Es devolverle la voz a quienes iniciaron un camino que todavía continúa.
Porque cada niño que hoy juega un campeonato infantil en cualquier rincón del Uruguay, de alguna manera sigue corriendo detrás de aquella primera pelota que comenzó a rodar en Colonia del Sacramento. Y mientras el tiempo borra nombres y rostros, el periodismo tiene la obligación de impedir que desaparezca la memoria.
En Diario Uruguay y en PERIODISTAS EN RED creemos que la verdadera historia del deporte no solamente se encuentra en las finales, en los campeones o en los grandes estadios. También vive en estas pequeñas páginas amarillentas que sobrevivieron al tiempo. Porque allí, donde muchos solo ven un viejo recorte de diario, nosotros encontramos el nacimiento de una de las historias más hermosas del deporte uruguayo.
A veces, las revoluciones más grandes comienzan con la pelota más pequeña.
FOTO DE PORTADA: Liga Coloniense de fútbol
