La dignidad de los campeones del interior de la OFI, los integrantes de aquella selección de Rocha le dio una lección al poder político de nuestro país.
Eso fue lo que ocurrió con los campeones del Interior de 1984. La inolvidable Selección de Rocha, que escribió una de las páginas más gloriosas de la Organización del Fútbol del Interior (OFI), decidió decir no. No a un reconocimiento impulsado cuarenta y dos años después por la Junta Departamental. No porque despreciaran el afecto de su pueblo. No porque renegaran de aquella hazaña. Todo lo contrario. Lo rechazaron porque la dignidad también tiene memoria. Y porque el respeto no puede administrarse según los calendarios políticos.

CANCHA ADENTRO/Desde Montevideo EDUARDO MÉRICA para DIARIO URUGUAY.
En el nuevo episodio de #CONTACTOENOFI, Periodistas en Red y Diario Uruguay lograron un testimonio que quedará para la historia. Walter Cardozo, uno de aquellos campeones, habló con una serenidad que conmueve y con una claridad que desnuda una realidad que desde hace años venimos denunciando: el fútbol del interior ha sido, demasiadas veces, utilizado como escenario de intereses políticos que desconocen su propia historia.




No hubo gritos. No hubo insultos. No hubo resentimiento. Hubo algo mucho más fuerte: verdad. Y cuando la verdad habla sin odio, resulta imposible no escucharla.
“No queremos privilegios. Queremos respeto.”
La carta enviada por los campeones es una pieza histórica. Cada frase parece escrita con la tinta del tiempo.
“Cuando lo que se solicita viene tarde; cuando llega disminuido o cuando parece más un gesto para cumplir que un verdadero acto de justicia, deja de ser homenaje y pasa a ser una ofensa.”
Difícil encontrar una definición más contundente. Durante más de cuatro décadas nadie llamó. Nadie preguntó. Nadie recordó. Nadie organizó un reconocimiento. Los años fueron pasando. Muchos de aquellos protagonistas envejecieron. Otros ya no están. Y recién ahora apareció la intención de homenajearlos. Demasiado tarde.
Los campeones comprendieron que aceptar ese acto significaba validar una forma de hacer política que convierte la memoria en una ceremonia ocasional. Ellos eligieron otra cosa. Eligieron respetarse.

Cuando los políticos no conocen la historia
Hay un problema mucho más profundo que este episodio deja al descubierto. Quienes impulsan muchos de estos homenajes desconocen los hechos que pretenden reconocer. No conocen el camino recorrido. No conocen los sacrificios. No conocen quién fue realmente protagonista. No conocen siquiera la dimensión histórica de determinadas conquistas. Y entonces ocurre lo inevitable.
Se homenajea a quien no corresponde. Se olvidan nombres fundamentales. Se mezclan fechas. Se confunden procesos. Se improvisa. El resultado termina siendo exactamente el contrario del buscado. En vez de emocionar… se hiere. Porque la historia no se puede escribir desde un escritorio. La historia hay que conocerla.

Aquellos gigantes de 1984
La Selección de Rocha de 1984 no fue un campeón más. Fue una obra colectiva extraordinaria. Conducida por un entrenador que tampoco ha recibido el reconocimiento que merece: el inolvidable “Vasco” Artasamanoa.
Armó un equipo extraordinario integrando futbolistas de todo el departamento. Una verdadera selección departamental. Rocha llegó al título con autoridad. Cinco triunfos. Dos empates. Una sola derrota. En semifinales dejó por el camino a Cerro Largo. Empató 1-1 como visitante. Ganó 1-0 como local. Y en la final escribió una página inolvidable. Empató sin goles en Rocha. Viajó a Fray Bentos. Y allí, con aquel histórico gol de Paulo Píriz Santana —el querido “Paulinho”— derrotó a Río Negro por 1-0 para conquistar el 33.º Campeonato del Interior de OFI.
Era el segundo título departamental. Pero significó mucho más. Fue la demostración de que un departamento entero podía sentirse representado por un grupo de hombres que jugaban únicamente por orgullo.
Los nombres que no deberían olvidarse jamás
Hoy muchos jóvenes apenas conocen aquella historia. Sin embargo, esos futbolistas construyeron parte del prestigio del fútbol rochense: Víctor “Loco” Guala. El “Cuta” Ramos. Walter Cardozo (nuestro entrevistado). Carlos Dante Cardozo. El “Tono” Redín. Denis Milar. “Lalo” Benítez. “Cepillo” Correa. Héctor Méndez. Arturo Altez. Paulo Píriz Santana. Y tantos otros.
Nombres que todavía resuenan en las canchas del departamento. Ellos no jugaron por dinero. Jugaron por la camiseta. Por el pueblo. Por el escudo. Por representar a Rocha.
La continuidad de una época dorada
Aquella conquista fue el comienzo de uno de los ciclos más brillantes del fútbol rochense. Poco después regresaría Alberto Ariel Martínez desde el profesionalismo para cambiar definitivamente la forma de jugar al fútbol en el departamento. Y aparecería el Palermo Fútbol Club como una potencia del Interior.
Los títulos de 1987 y 1989 no nacieron por casualidad. Fueron consecuencia de aquella generación que había demostrado que Rocha podía competir con cualquiera. Otra vez aparecieron Guala. Carlos Dante Cardozo. Arturo Altez. Denis Milar. Paulinho. Los Pertusso. Alberto Martínez. Herley González. Y tantos futbolistas que hicieron del Palermo uno de los clubes más importantes de la historia del Interior.
Todo tenía un origen. Todo comenzaba en aquella inolvidable selección de 1984.
La dignidad también juega
Walter Cardozo dejó una enseñanza enorme. No habló desde el enojo. Habló desde la memoria. Y la memoria suele ser mucho más poderosa que cualquier discurso político.
Aceptar cualquier homenaje no siempre significa recibir justicia. A veces significa legitimar décadas de indiferencia. Por eso estos campeones decidieron plantarse. No para dividir. Sino para recordar. Porque la dignidad no tiene precio. Y tampoco tiene fecha de vencimiento.
Una lección para todo el fútbol del Interior
En Diario Uruguay y en #CONTACTOENOFI llevamos años denunciando que el fútbol del Interior no necesita actos protocolares vacíos. Necesita memoria. Necesita investigación. Necesita reconocer a quienes construyeron su historia cuando todavía están vivos. No cuando ya no pueden escuchar un aplauso. No cuando la urgencia política descubre una fotografía olvidada. No cuando alguien necesita cumplir con una agenda institucional.
Los campeones de Rocha no rechazaron un diploma. Rechazaron cuarenta y dos años de ausencia. Y al hacerlo, le regalaron al fútbol del Interior una de las lecciones más profundas de los últimos tiempos. Porque los títulos llenan vitrinas. Pero es la dignidad la que termina escribiendo la verdadera historia. Y aquella tarde, los campeones de 1984 volvieron a ganar.
No en una cancha. Ganaron en el lugar donde sólo triunfan los hombres que jamás renuncian a sus principios: la memoria y el corazón de su pueblo.
