Fue en 1906, cuando el presidente de la República José Batlle y Ordóñez presentó un proyecto de ley con el objetivo de fomentar la práctica deportiva en Uruguay mediante la organización de competencias atléticas con premios en dinero. 

Hay aniversarios que se anuncian con estruendo, con programas minuciosos y celebraciones que parecen no dejar lugar al olvido. Y hay otros —más silenciosos, más hondos— que corren el riesgo de pasar inadvertidos, aun cuando encierren medio siglo de historia viva. Así parecía ocurrir, en aquel 1961, con los cincuenta años de la Comisión Nacional de Educación Física, nacida allá por 1911, cuando el país comenzaba a comprender que el cuerpo también era territorio de educación, ciudadanía y futuro.

Medio siglo. Cincuenta años de plazas de deportes, de niños corriendo descalzos sobre el polvo y luego sobre el césped, de profesores que enseñaban más que ejercicios: enseñaban disciplina, compañerismo, dignidad. Cincuenta años de una obra muchas veces silenciosa, extendida a lo largo y ancho del Uruguay, desde la capital hasta los rincones más apartados del interior. Y sin embargo, algo faltaba.

URUGUAY SPORT/Desde Montevideo EDUARDO MÉRICA para DIARIO URUGUAY.

URUGUAY ENTERO/Desde Montevideo EDUARDO MÉRICA para DIARIO URUGUAY.

Mientras instituciones deportivas como el Club Atlético Peñarol o el Sporting Club Uruguay preparaban con esmero sus aniversarios, el jubileo de la educación física nacional parecía esperar, casi con timidez, que alguien levantara la voz. No para “tirar la casa por la ventana”, como se decía entonces, sino para reconocer —con justicia y emoción— el camino recorrido.

Porque no se trataba solo de festejar: se trataba de recordar.

Recordar que la educación física fue pensada como una base social, higiénica y educativa. Que detrás de cada clase, de cada competencia, de cada exhibición, había una idea de país: uno más sano, más fuerte, más integrado. Pero también reconocer que no todo había sido perfecto. Que algunas promesas de aquella ley fundacional de 1911 habían quedado a mitad de camino, y que el prestigio, en ciertos momentos, se había resentido.

Por eso, la propuesta de entonces —cargada de sentido y de futuro— no era solo celebrar, sino reflexionar.

Primero, divulgar. Llevar a la prensa, a la radio, a la televisión, a las charlas públicas, el verdadero significado de la educación física. Sacarla del encierro institucional y devolverla a la gente. No concentrarla en Montevideo, sino expandirla hacia cada departamento, hacia cada comunidad.

Luego, mostrar. Llenar el Estadio Centenario de niños, de cuerpos en movimiento, de vida. Organizar torneos, exhibiciones, encuentros donde el deporte no fuera solo competencia, sino expresión colectiva de un país en marcha.

Después, pensar. Reunir a profesores, técnicos, estudiosos. Abrir el debate, incluso con dureza si fuera necesario. Señalar errores, discutir carencias, pero siempre con un espíritu constructivo, con la mirada puesta en el porvenir.

Y finalmente, dejar una huella. Una obra, una placa, una piedra fundamental que no solo recordara el pasado, sino que anunciara el futuro: un gimnasio, una piscina, un espacio donde las nuevas generaciones pudieran seguir creciendo.

Hoy, al mirar hacia atrás, aquella Comisión ya no existe como tal. Pero su legado permanece. Está en cada plaza de deportes, en cada clase de educación física, en cada niño que descubre el valor del movimiento y el juego.

Porque hay instituciones que desaparecen en los papeles, pero sobreviven en la memoria.

Y este medio siglo —aquel de 1961— no fue solo una cifra redonda. Fue un llamado. Un recordatorio de que el esfuerzo colectivo, cuando se sostiene en el tiempo, deja raíces profundas.

Raíces que, como el cuerpo en movimiento, nunca dejan de latir.

Antecedentes

El 7 de julio de 1911 se promulga la ley No 3.789 y con ella se crea la Comisión Nacional de Educación Física (C.N.E.F.), integrada por representantes de organismos públicos (Universidad, Asistencia Pública, Instrucción Primaria y Academia Militar) y miembros honorarios elegidos por el Poder Ejecutivo a través de Ministerio de Instrucción Pública.

El 3 de mayo de 1939, se creó el Curso para la Preparación de Profesores de Educación Física (hoy Instituto Superior de Educación Física dependiente de la Universidad de la República)

La organización institucional de la C.N.E.F. tuvo modificaciones por la aplicación del Decreto de Ley del 13 de diciembre de 1943, transformándose en Comisión Coordinadora de Educación Física y siendo ahora sus integrantes honorarios– además de los designados por el Poder Ejecutivo – los delegados del Ministerio de Defensa, de la Universidad del Trabajo, de los consejos de Enseñanza Primaria y Secundaria, de la Intendencia de Montevideo, del Ministerio de Salud Pública y del Consejo del Niño.

En el año 2000 a través de un acuerdo político preelectoral, la C.N.E.F. se transformó en Ministerio de Deporte y Juventud. Cinco años después, el organismo se fusionó con el Ministerio de Turismo, el área Juventud pasó a la órbita del recientemente instaurado Ministerio de Desarrollo Social, conformándose así, el Ministerio de Turismo y Deporte.

Una de sus unidades ejecutoras recibió el nombre de Dirección Nacional de Deporte, y estuvo integrada por tres directores. Un Director Nacional, un Director de Promoción Deportiva y un Director de Infraestructura.

En 2015, el Poder Ejecutivo envió al Parlamento un proyecto de ley para la creación de la Secretaría Nacional del Deporte, como órgano desconcentrado dependiente de la Presidencia de la República, redistribuyendo atribuciones y competencias.

La ley No. 19331 fue promulgada el 20 de julio de 2015 con la firma del Dr. Tabaré Vázquez y en ella se establece que la Secretaría estará dirigida por un Secretario Nacional de Deporte, un Subsecretario Nacional de Deporte, un Gerente Nacional de Deporte, un Coordinador del Área de Deporte Comunitario, un Coordinador del Área de Deporte y Educación, un Coordinador del Área de Deporte Federado y un Coordinador del Área de Programas Especiales.

Asimismo la ley le asignó la Presidencia de la Comisión Honoraria para la Prevención, Control y Erradicación de la Violencia en el Deporte, creada en el artículo 2° de la Ley N° 17.951, de 8 de enero de 2006.

Fotos: Montevideo Antiguo
Fuente: Mundo Uruguayo

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