Nilo Scarpa rompió el silencio y dejó al desnudo la humillación histórica de la OFI ante la AUF

En un fútbol del interior donde casi todos callan, donde la obediencia se confunde con diplomacia y donde la sumisión se maquilla de “buen relacionamiento”, hubo una frase que cayó como una bomba en medio del silencio cómplice: “Hoy el fútbol del interior está arrodillado ante la AUF.” La dijo Nilo Scarpa. Y no la dijo cualquiera. La pronunció un hombre que desde hace más de una década integra las entrañas del poder en la Organización del Fútbol del Interior, actual integrante del Ejecutivo de la OFI en representación de la Confederación del Este, con años de militancia dirigencial en Maldonado, con pasado de presidente en Peñarol de Maldonado y en Tabaré de Piriápolis, con una vida ligada a la pelota desde adentro de la cancha y desde atrás de un escritorio. Scarpa no es un improvisado ni un opositor de ocasión. Es sistema.

PODCAST| Desde Piriápolis | ENTREVISTA | EDUARDO MÉRICA para DIARIO URUGUAY.

Y cuando alguien del sistema reconoce públicamente que el fútbol del interior está de rodillas, la frase ya no es una opinión: es una confesión. En aquella entrevista brindada a Diario Uruguay en 2021, la primera que concedió a ese medio, terminó enfrentándose a la pregunta más incómoda, la más filosa, la que nadie quiere responder: ¿qué relación tiene realmente la OFI con la AUF? La respuesta fue brutal. Sin adornos. Sin cassette. Sin eufemismos.

Scarpa describió una relación imposible, desigual, humillante, donde el interior parece condenado a mendigar reconocimiento, recursos y respeto ante una Asociación Uruguaya de Fútbol que históricamente ha mirado de reojo al resto del país. Pero lo más grave no fue la frase. Lo más grave es que nadie salió a desmentirlo. Porque todos saben que es verdad. La preocupación no se disipó. Por el contrario: creció.

Y crece más cuando, para rematar la escena, un ex presidente de la OFI pretende moverse con naturalidad encabezando una delegación del fútbol del interior para ir a golpear puertas en Presidencia, a hablar con el Secretario, a pedir “unos mangos”, mientras dentro de la propia Organización reina el desconcierto, el silencio y la falta de señales. Una postal tristísima.

Porque mientras se sale a pedir afuera, adentro no hay respuestas. Nos dicen quienes siempre están, quienes ven todo y escuchan más de lo que hablan, que para el actual gobierno de la OFI esa reunión no es importante. ¿La razón? Porque no habla la mayoría.

Y ahí aparece el peor síntoma de todos: la política metida hasta el cuello en el fútbol. Ya no se discute lo deportivo. Se negocia lo político. Se especula. Se acomoda. Se mide quién gana y quién pierde. Y en ese barro, la ética desaparece. La falta de ética, precisamente, parece ser hoy el déficit más grande de muchos dirigentes del fútbol uruguayo. Por eso la frase de Scarpa duele. Porque desnuda. Porque expone. Porque obliga.

Porque mientras muchos dirigentes ensayan discursos vacíos sobre integración, federalismo y unidad, Scarpa reconoció lo que el interior entero murmura en voz baja: la OFI perdió peso, perdió autonomía y perdió dignidad. Arrodillada. Dependiente. Condicionada.

Y quizás lo más inquietante sea que la admisión no vino de un periodista, ni de un club rebelde, ni de una liga enojada. Vino de un hombre del Ejecutivo. De un hombre que conoce las oficinas. Las reuniones. Las llamadas. Los pactos. Los silencios. Por eso su sentencia pesa el doble. Y por eso también abre una pregunta inevitable:

Si están arrodillados… ¿quién los puso de rodillas? Y peor todavía: ¿Quiénes se sienten cómodos así?

En tiempos de silencios convenientes, de comunicados tibios y de promesas que se evaporan en los pasillos del poder, hubo un dirigente de la Organización del Fútbol del Interior que decidió hablar sin rodeos. Nilo Scarpa, integrante del Ejecutivo de la OFI en representación de la Confederación de Fútbol del Este, fue protagonista de una de las declaraciones más fuertes que sacudieron la interna del fútbol uruguayo en mayo de 2021. Hombre de larga trayectoria en el deporte, ex futbolista, ex presidente de Peñarol de Maldonado y de Tabaré de Piriápolis, Scarpa no esquivó la polémica y apuntó directamente al presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Ignacio Alonso.

Su frase fue un misil:

“Ignacio Alonso le mintió a OFI sobre los aportes. Nosotros divulgamos la noticia y quedamos regalados.”

No fue una acusación aislada ni una frase tirada al pasar. Scarpa desarrolló una denuncia contundente sobre promesas incumplidas, dineros anunciados que nunca llegaron y falsas expectativas generadas en las ligas del interior. Según relató, desde AUF se habían comprometido aportes para torneos juveniles, reintegros de gastos y partidas provenientes de FIFA y CONMEBOL, pero el tiempo pasó y el dinero nunca apareció.

Scarpa fue claro al enumerar los incumplimientos:

— Un reintegro de aproximadamente 10 mil dólares por gastos del campeonato Sub 15.
9 mil dólares prometidos para la Sub 17 que nunca fueron aprobados por el Ejecutivo de AUF.
400 mil dólares de FIFA que, según se informó en una reunión, serían volcados a OFI.
200 mil dólares en materiales para las afiliadas que nunca fueron distribuidos.
— Recursos del proyecto IMPULSA que jamás llegaron.

La indignación del consejero fue tan grande que planteó una medida inédita:

“Sería conveniente firmar una declaración jurada, a los efectos de poder, justificadamente, ser incluidos en el balance.”

La frase no fue casual. Refleja la pérdida total de confianza en la palabra empeñada por la AUF. Scarpa denunció que el Consejo de OFI anunció públicamente ayudas que luego no se concretaron, dejando a los dirigentes expuestos ante las ligas afiliadas.

“Fuimos cuestionados y hasta maltratados por algunos delegados acusándonos de no ser creíbles.”

Y tenía razón. Porque cuando un dirigente comunica algo oficialmente y después no se cumple, el golpe no lo recibe quien prometió: lo recibe quien dio la cara. En aquellas sesiones calientes del Ejecutivo, el entonces presidente de OFI, Mario Cheppi, respaldó la postura de Scarpa y disparó:

“No hay cumplimiento de parte del presidente de AUF Ignacio Alonso de lo que se comprometió.”

La discusión dejó al descubierto una interna feroz, donde algunos intentaban minimizar los incumplimientos y otros exigían dejar constancia escrita de cada promesa. Scarpa se plantó. Pidió documentación. Pidió seriedad. Pidió respeto. Y volvió a poner sobre la mesa una verdad incómoda: que el fútbol del interior vive muchas veces de anuncios, de acuerdos políticos y de promesas electorales que después se diluyen.

Con firmeza, experiencia y sin temor al costo político, Nilo Scarpa se convirtió en una de las voces más duras dentro del Ejecutivo de OFI. Un dirigente que conoce la cancha. Que conoce los escritorios. Y que, cuando entendió que el interior estaba siendo perjudicado, eligió hablar. Porque en el fútbol del interior, donde muchas veces sobran aplausos y faltan respuestas, Scarpa eligió el camino más difícil: decir la verdad.

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