Apareció España en la Copa del Mundo y mostró su chapa de candidato. Con Lamine Yamal de titular y un Oyarzabal brillante.

El joven talento español fue titular por primera vez en el torneo y cambió por completo la dinámica ofensiva del equipo de Luis de la Fuente. Velocidad, desequilibrio, personalidad y una capacidad sorprendente para romper líneas hicieron que España recuperara su identidad futbolística.

No había transcurrido ni un cuarto de hora cuando Yamal comenzó a marcar diferencias. A los 10 minutos encontró espacios que Arabia Saudita nunca logró cerrar y abrió el marcador con su primer gol mundialista. Fue el golpe inicial para una selección saudí que jamás logró acomodarse defensivamente. Pero la gran figura estadística de la tarde fue Mikel Oyarzabal.

El delantero pasó de protagonizar una curiosa marca negativa ante Cabo Verde —sin tocar una pelota durante los primeros treinta minutos de juego— a convertirse en protagonista absoluto. Primero apareció a los 21 minutos para ampliar diferencias y apenas tres minutos después volvió a golpear para establecer un contundente 3-0 que prácticamente sentenció el encuentro antes de la media hora.

España había recuperado la confianza. Y también el funcionamiento. Pedri volvió a encontrar espacios jugando más retrasado junto a Rodri. Dani Olmo aportó movilidad entre líneas. Pedro Porro ofreció profundidad por la banda derecha. Álex Baena abrió el campo por izquierda. Todo empezó a fluir con naturalidad. La sensación era clara: España había vuelto a ser España.

Arabia Saudita, que había conseguido un valioso empate frente a Uruguay en la primera jornada, nunca encontró respuestas. La presión alta española, la circulación rápida y la movilidad ofensiva terminaron por desbordar cualquier intento defensivo. El cuarto gol llegó al comienzo del complemento, cuando un rebote provocado por Marc Cucurella terminó en la propia red tras la desafortunada intervención de Hassan Altambakti. Era el 4-0. Y también el cierre definitivo del partido.

A partir de allí, Luis de la Fuente aprovechó para administrar energías y repartir minutos. Ingresaron Nico Williams, Yeremy Pino, Mikel Merino y Fabián Ruiz mientras España controlaba el trámite sin sobresaltos. La única cuenta pendiente fue Ferran Torres, que volvió a quedarse sin convertir pese a disponer de oportunidades y ver cómo el VAR anulaba una anotación en los descuentos por posición adelantada.

El pitazo final encontró a una España completamente diferente a la que había dejado dudas en su estreno. Con cuatro puntos en dos partidos, La Roja llega fortalecida al gran duelo del grupo frente a Uruguay, consciente de que una victoria podría dejarla muy cerca de los dieciseisavos de final.

La goleada también dejó una conclusión evidente para el Mundial: cuando Lamine Yamal acelera, España vuelve a ser una amenaza para cualquiera. Y en Atlanta quedó demostrado. Después del susto inicial, La Roja despertó. Y despertó goleando.

Síntesis

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